021

5.5.16

Recuerdo aquel amuleto de origen chino que te regalé, llena de vergüenza, al mes de conocernos. Y recuerdo cómo un par de semanas después lo habías enganchado a tu pulsera, llevándolo casi siempre contigo. No me has dado otra opción porque siempre has estado ahí, conmigo. "Tomaste tiempo para memorizarme mi cara, mis esperanzas y sueños"; cierto. Cuántas horas pasaste al borde de la desesperación más rotunda ante mi negatividad, mi poca voluntad de cambio, mis complejos y mis sueños extravagantes.
Apenas me conocías, y te tomaste la molestia de conocerme mejor, de entenderme, de escuchar mi historia segundo tras segundo. Con tus ojos fijos en mis ojos, con mil bromas que sacar en caso de emergencia cuando mis lágrimas amenazaban con hacer acto de presencia. "Me gustaría pasar el tiempo contigo por el resto de mi vida". Nada más cierto. Porque aunque cada día haya una pelea, aunque te diga cientos de veces lo poco que te merezco, aunque mi carácter sea difícil y el tuyo complicado... aún a pesar de todas nuestras diferencias, que no son pocas, te quiero en mi vida. No para un rato, no para unos días, sino para todo lo que nos queda por delante. Para compartir ambos cada bache que se nos presente, para lanzarnos cosas a la cabeza entre gritos sobrenaturales, para perdernos entre las sábanas coloridas de tu habitación y besarnos hasta quedarnos sin aire.

You Might Also Like

0 comentarios